La Calle de Los Libros está signada por el encuentro con el río, efecto que le confiere un carácter único. Se unen el homenaje a la literatura cubana y el anhelo de rescatar el espacio de la rivera y su significación cultural. La presencia de inmuebles vinculados a la literatura como la librería El Ateneo y la casa que inspirara la novela Jardín de Dulce María Loynaz, son los ejes sugestivos de este tramo, cuyas edificaciones resaltan por la claridad compositiva y la síntesis entre tradición y renovación.

La Calle de La Danza se inspira en el movimiento. La presencia en este tramo de la sede de la Compañía Danzaria Acosta Danza y un área deportiva ubicada en la esquina de Línea y 12, motivan el sentido de este tramo: cuerpo, salud, vibración, gesto. La expresividad de las líneas que conforman los diseños, la puesta en práctica de soluciones coloridas y dinámicas, la búsqueda de ornamentos y materiales que estimulan la sensación de auto superación y ascenso, sincronizan en este tramo transformaciones en función del crecimiento y desarrollo.

La Calle de Los Teatros posee una condición privilegiada; reconocidos centros vinculados al universo teatral se extienden entre las avenidas Paseo y G. Los teatros Mella, la Casona, Raquel Revuelta, Trianón… matizan este tramo e inspiran intervenciones urbanas con evocaciones a puestas en escena. Los recursos de diseño empleados en los proyectos son expresivos, poéticos y lúdicos. Un territorio propicio para el discurso performático y la convivencia entre lo transitorio y lo permanente.

La Calle de Los Pintores se identifica por la presencia del mar, este encuentro le confiere al tramo un espíritu de infinitud y apertura. La mirada, desde y hacia el mar, propicia espacios abiertos, luminosos y ventilados. Este tramo conjuga colores y texturas; y propone un diálogo entre proyectos que apuestan por las expresiones decorativas y otros inspirados en juegos de abstracciones geométricas.